Bienvenido Rosario Ceballos: Uno de los evasores de impuestos más famosos del mundo reaparece tras 20 años


Durante más de 20 años, el magnate de la tecnología William H. Millard fue uno de los más escurridizos evasores fiscales del mundo, dejando huellas financieras en Singapur, Irlanda y otros lugares mientras que acumulaba una factura de impuestos sin pagar de más de US$100 millones.


A los 79 años, el fundador de la cadena minorista ComputerLand Corp., fue visto por última vez por autoridades fiscales en la remota isla de Saipán, en el Pacífico, en agosto de 1990. Pocos años después de vender su empresa, el hombre que alguna vez aparecía entre los más ricos de Estados Unidos, desapareció de repente.

Hasta ahora. El Estado Libre Asociado de las Islas Marianas (CNMI, por sus siglas en inglés), del cual Saipán forma parte, ha seguido la pista de Millard y su esposa hasta una mansión amarilla en la isla Gran Caimán, en el Caribe occidental, según documentos de la justicia y fiscales que trabajan en el caso.

Con ayuda de un bufete de Nueva York y un pequeño ejército de investigadores privados, el CNMI explora lo que sus abogados aseguran que es una red de más de50 empresas fachada, fideicomisos y cuentas bancarias vinculadas con Millard, con la esperanza de recaudar los US$100 millones en concepto de impuestos.

"Es uno de los casos más sofisticados y complicados de reestructuración de activos no sujetos a control fiscal que jamás hemos visto", asegura Michael Kim, socio de Kobre & Kim, la firma de abogados que lleva el caso. "Ha tenido más de 20 años para mover el dinero por todo el mundo".
En momentos en que la persecución entra en una nueva fase de cuentas financieras y citaciones bancarias, el descubrimiento de Millard resucita a uno de los nombres con más historia y polémicos en de la tecnología.

Lqa investigación dio un gran paso adelante la Navidad pasada, cuando un investigador privado descubrió a Millard en una cena navideña en la casa de una de sus hijas en Florida, según autoridades del gobierno de las Islas Marianas del Norte. 

Al ser contactado por teléfono en Gran Caimán, Millard no quiso hacer comentarios. "Somos gente muy reservada, siempre hemos sido muy reservados", se excusó. El abogado de las dos hijas de Millard tampoco quiso hacer comentarios.

Terry Giles, que durante mucho tiempo fue abogado de Millard, expresó que a su excliente no se le había informado que tuviera deudas impositivas hasta hace pocos días, y calificó de "absurda e insultante" la idea de que Millard se escondiera. Consultado acerca de dónde había estado Millard desde 1990 hasta ahora, Giles respondió que no haría "ni una sola cosa que resulte útil" a sus perseguidores.

Millard fue noticia en las décadas de 1970 y 1980, como uno de los pioneros tecnológicos de California. En ese tiempo, este carismático hombre que no completó la universidad, convirtió a ComputerLand en la mayor cadena minorista de computación de la época, con unas 800 tiendas, y en algún momento su participación en la empresa fue valorada por banqueros de inversión en US$1.000
millones o más.

Millard no era el típico emprendedor. Devoto del est, un régimen de auto-empoderamiento que estuvo de moda en aquel entonces, tenía afición por los aforismos ("somos una familia, no una empresa") y desprecio por las convenciones. Con sus penetrantes ojos verdes, Millard se veía a sí mismo más como una especie de rey filósofo que como un hombre de negocios, según dos
personas que trabajaron con él para ComputerLand.

Junto con su esposa, Patricia, construyó una mansión estilo Tudor en las afueras de Oakland a la que llamaron "The St. James" y llenaron de antigüedades, pinturas y esculturas. Además contaba con una flota de aviones privados a su disposición, incluyendo un Falcon 50 y un Learjet. Solía trabajar entre 14 y 18 horas al día, alimentándose únicamente con sándwiches de mantequilla de maní.

Su estilo de gestión poco ortodoxo y sus enormes gastos, que incluyeron el patrocinio de un plan de US$1 millón para combatir el hambre en el mundo, dieron lugar a su salida de ComputerLand. Luego de perder una batalla judicial por un préstamo anticipado a la empresa, y una disputa con las franquicias y la gerencia, Millard cedió el control de la empresa en 1986.

Poco después, él y su familia se mudaron a Saipán. Le dijo a los medios que había elegido esa isla, cercana a Guam, porque estaba en Asia, una región de para él sería el próximo foco de crecimiento, predijo.

"¿Conocen el dicho 'joven, ve al oeste'?", dijo a The Wall Street Journal en 1986. "Bueno, esto es tan lejos como podía ir hacia el oeste y todavía estar bajo bandera estadounidense", añadió.

El hospitalario entorno fiscal de Saipán también pudo haber jugado un papel importante. El CNMI tenía autoridad para reducir las tasas fiscales impuestas por la ley de EE.UU. sobre los ingresos provenientes de las Marianas del Norte y así lo hizo. En efecto, los residentes tienen un reembolso de 95% de los impuestos que normalmente hubieran tenido que pagar bajo la ley estadounidense. 

Millard parecía ser un hombre consciente de los asuntos impositivos. En ComputerLand había ayudado a diseñar una compleja estructura tributaria a través de un fideicomiso en la Isla de Jersey, en California, y un holding en Panamá diseñado para reducir sus impuestos sobre la renta. Un exempleado de su empresa dijo que Millard conservaba una copia del Código del Servicio de Impuestos Internos sobre su escritorio. 

En Saipán comenzó a construir un castillo con torres sobre un acantilado con vista al mar, con piscina y casas para sus hijas. La protección de las edificaciones era un cerco de nueve metros de altura al que los lugareños llamaban "la Gran Muralla China".

También lanzó una empresa de servicios públicos destinada a tomar el control y mejorar la red eléctrica de la isla, e ideó planes de desarrollos inmobiliarios.

Millard se volvió impopular entre algunos isleños. En un discurso ante líderes empresariales, se quejó de que algunos funcionarios siempre le pidieran sobornos.

Aunque en los últimos años el gobierno ha enfrentado a menudo acusaciones de corrupción, sus comentarios enfurecieron a algunos residentes de Saipán y un funcionario afirma que Millard recibió amenazas de muerte.

En 1986, Millard planeó vender su participación restante en ComputerLand, por un precio no revelado que las autoridades del CNMI calculan entre US$200 millones y US$250 millones, y cuya 
operación fue completada a mediados de 1987.

Para entonces, el CNMI había modificado el generoso régimen fiscal bajo el cual Millard intentó pagar sus impuestos. La nueva legislación ya no reducía los impuestos de ingresos locales de los residentes en 95%, sino en apenas 50% para los ingresos superiores a los US$7,5 millones y en 25% para ingresos por encima de US$20 millones al año. Por otra parte, el CNMI determinó que Millard no gozaba de tales beneficios, dado que ComputerLand tenía sede en EE.UU. y por lo tanto estaba sujeta a las tasas impuestas por las autoridades estadounidenses.
En agosto de 1990, Millard se marchó de Saipán.

Al año siguiente, la oficina de impuestos de las Marianas del Norte emitió un reclamo a los 
Millard y a sus abogados en EE.UU., según expedientes en la corte federal estadounidense. Sin embargo, Giles, exabogado, afirma que nunca recibió tal notificación.

En 1994, el CNMI obtuvo una sentencia fiscal contra Millard y su esposa por US$36 millones en una corte de distrito estadounidense en las Marianas del Norte.

Al pasar los años, autoridades del CNMI siguieron los rastros de Millard en Singapur, Irlanda, Bélgica, Hong Kong y las Islas Caimán, pero sin hallar ninguna información verificable sobre su paradero.

Hace algunos años, el gobernador de las Marianas del Norte, Benigno Fitial, impulsó una nueva búsqueda de la familia, para la cual contrató a Kobre & Kim, el bufete de Nueva York especializado en recaudación internacional de impuestos.

Los abogados que trabajan en el caso aseguran que, desde diciembre pasado, cuando Millard fue descubierto en su Florida, mantienen una estrecha vigilancia sobre su casa en la isla Gran Caimán, a donde fue seguido de manera secreta.

Hallar su dinero ha resultado más difícil. Los investigadores temen que Millard se haya enterado de la operación y haya movido rápidamente sus fondos. Aunque las citaciones se habían efectuado bajo secreto de sumario para que prevenir que las instituciones financieras la revelaran a Millard o a su entorno.

Sin embargo, JP Morgan Chase & Co. envió el 3 de agosto una copia de una citación bajo secreto de sumario a una de las hijas de Millard, según los abogados y documentos presentados en cortes federales de Nueva York y Florida.

Los abogados de JP Morgan dijeron en una carta que se trató de "un error administrativo".

Desde entonces, decenas de números telefónicos y sitios web de instituciones relacionadas con Millard fueron desactivados o eliminados. Aun así, Kobre & Kim afirma que han comenzado a arrinconar a decenas de fideicomisos y cuentas que tendrían partes de la fortuna de Millard.


Los abogados consideran que la estrategia de Millard parece haber sido esparcir su riqueza entre tantas cuentas diferentes y alejadas como le haya sido posible.

En Saipán, su castillo a medio construir parece abandonado. El gobierno de las Marianas del Norte dice que planea llevar a cabo una ejecución sobre su propiedad.

"Está fuera de lugar en una isla de la Miocronesia, lo cual es quizá un reflejo de lo que ha sido toda su estancia aquí", opina el gobernador Fitial.

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